23 de septiembre de 2014

Del nombre de Mar del Plata

Estación de trenes Mar del Plata.

Hace ya algunos años, en circunstancias que se han ido borrando de mi memoria, cierto profesor de filosofía que supe tener me dijo "¿Te das cuenta del país que tenemos? Nadie llama a las cosas por su nombre, sino fijáte el caso de Mar del Plata, que en realidad se llama General Pueyrredón. Mar del Plata es el nombre de la estación de trenes". Esta afirmación tirada al aire parece obra de un bromista o un alienado, pero en realidad en este bendito país nada es exactamente lo que parece.

El tiempo pasó y cada vez que planteé el tema fui objeto de burlas y en algunos casos de lástima, hasta que por obra de la casualidad encontré la punta del tema en una publicación del entonces "Museo Villa Mitre". En dicha publicación, firmada por el Dr. Félix Ayesa, se expone que cuando Patricio Peralta Ramos solicitó autorización al gobierno de la provincia de Buenos Aires para fundar un pueblo en tierras de su propiedad, reforzó su posición argumentando que ya existía un asentamiento conocido como "Puerto de la Laguna de los Padres" –con lo que no me queda muy claro el concepto de fundación que tenía Patricio Peralta Ramos– solicitando asimismo que dicho pueblo se denomine "Mar del Plata".

Para que quede algo más claro lo expuesto hasta ahora, transcribimos algunos fragmentos de la carta enviada al Superior Gobierno de la Provincia el 14 de noviembre de 1873:

"Excelentísimo Señor:

Patricio Peralta Ramos, ciudadano argentino, ante V. E. respetuosamente expongo:

Que vengo a solicitar de la Superioridad se sirva acordarme la licencia que fuere necesaria para la traza de un pueblo, en el partido de Balcarce, en terreno de mi propiedad, sobre el puerto conocido de "Laguna de los Padres", hoy "Mar del Plata" según las explicaciones que mas adelante expondré (...) la localidad de este pueblo irá sobre el puerto llevando su nombre "Mar del Plata" (...) Por lo tanto a S. E. suplica acordar la formación del pueblo indicado bajo el nombre expresado de "Mar del Plata" proveyendo de conformidad a lo expuesto y solicitado.

E. S. Patricio Peralta Ramos".

La solicitud anterior va y viene de La Plata, siendo rechazada por cuestiones formales una y otra vez, hasta que por fin el 8 de febrero de 1874 se firmó el decreto aprobatorio que dice textualmente:

“Visto este expediente, lo informado por el departamento topográfico y lo dictaminado por el fiscal, el Poder Ejecutivo resuelve:
  • Primero: Aprobar la traza que se proyecta para la formación de un pueblo en los terrenos de la propiedad del señor Peralta Ramos en el partido de Balcarce,
  • Segundo: Fijar 40 varas de ribera en toda su extensión.
  • Tercero: Designar a este pueblo para la permanencia de autoridades, el que deberá llevar el nombre del partido.
  • Cuarto: Que el departamento topográfico, de acuerdo con el Sr. Peralta Ramos, designe la ubicación de los terrenos que se donan para edificios públicos, siendo entendido que los que se designen para escuelas serán de una manzana por lo menos.
  • Quinto: Que una vez designados los terrenos donados, se extienda por la escribanía mayor de gobierno la escritura correspondiente.
  • Sexto: No hace lugar al privilegio que se solicita para la continuación de las vías férreas que en lo sucesivo puedan hacerse necesarias.
  • Séptimo: Comuníquese, publíquese con sus antecedentes y dese al registro oficial. Acosta, A. Alcorta".

Por lo expuesto en el artículo 3°, "el pueblo deberá llevar el nombre del partido", y dado lo afirmado en el artículo 1°, "propiedad del Sr. Peralta Ramos en el partido de Balcarce", el pueblo no podría llamarse de otra manera que no fuera Balcarce.

Por alguna causa, tanto pobladores como autoridades siguieron refiriéndose al pueblo con el nombre predeterminado por Patricio Peralta Ramos, trastocado en Mar del Plata (de hecho como ya comentara en otro artículo, tuve en mi poder el libro de sesiones del Honorable Concejo Deliberante del año 1886 en el cual, de puño y letra, se encabezan las sesiones con la frase "En Mar del Plata a los…"), especialmente a partir del 16 de enero de 1877 cuando se fundó el pueblo San José de Balcarce (si, el Balcarce que tradicionalmente conocemos, la patria de las papas y cuna de Fangio), dando origen a una rivalidad entre costeros y serranos que llega a su fin (¿llega a su fin?) el 10 de octubre de 1879, cuando se creó el partido de General Pueyrredón por desmembramiento del Partido de Balcarce.

Cómo dato anecdótico, era tal la confusión reinante acerca de los nombres, que el 25 de julio de 1907 se promulgó una ley provincial sancionada el 22 de julio de ese mismo año, que en su artículo 1° enuncia: "Declárese ciudad al pueblo de Mar del Plata, cabeza del partido de General Pueyrredón", párrafo que se constituye en una terrible pavada, dado que no existía en toda la provincia un pueblo llamado de esa manera.

En el número anterior (*) cuando planteé la pregunta acerca del nombre de la ciudad, cité el artículo 1° de la ley 6.574 del 13 de octubre de 1961, que dice: "Desígnase con el nombre de Mar del Plata a la ciudad cabecera del Partido de General Pueyrredón, ratificándose así la tradicional denominación de la misma", con lo cual los legisladores de entonces quisieron dar un corte a la confusión reinante. Pero no se quedaron allí, sino que avanzaron un poco más en su artículo 2°, que dice: "Declárense válidas las designaciones de lugar con este nombre asentadas en leyes, decretos, resoluciones y disposiciones de carácter oficial, así como también en instrumentos públicos y privados".

Mi viejo profesor de filosofía no estaba tan equivocado, pero conocía solamente la mitad de la historia...


Esteban F. Valiente.
Revista barrial "Al Oeste del Centro".
Mar del Plata, agosto de 2001.


Notas:
  • Actualmente la Estación de Trenes y Omnibus de Mar del Plata se llama Estación Ferroautomotora María Eva Duarte de Perón, "Evita".
  • Es de destacar la importancia que el gobierno de la Provincia de Buenos Aires le daba a la educación en esos tiempos.
  • (*) El autor hace referencia a un articulo escrito por él y publicado en un número anterior de la misma revista.

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